Capilla la estancia: BNKR Arquitectura

Arquitectos: BNKR Arquitectura
Ubicación: Cuernavaca, Morelos, México
Año: 2007
Equipo: Paola Moire, Ingrid Santoyo, Miguel Angel Martínez, Diego Jasso y Guillermo Bastián
Colaboradores: Jorge Arteaga
Superficie: 117 m2
Fotografía: Megs Inniss & Sebastian Suarez 
La Estancia está ubicada en el pueblo de Cuernavaca, a una hora en dirección sur de ciudad de México. Los jardines fueron concebidos en un estilo colonial, en el tradicional barroco mexicano pero la capilla no estaba incluida en el programa inicial.
Cuando uno de los asociados a la oficina BUNKER decidió casarse en esos jardines, se comenzó a pensar en la idea del proyectar una capilla en su interior. El dueño del lugar y cliente, consideró interesante la idea de que el joven arquitecto que quería casarse en el lugar fuese quien proyectara dicho espacio.

Una capilla de cristal en un clima tropical parece ser una contradicción. El efecto de casa verde aparece como algo que no se puede eludir.  Se decidió utilizar paneles de vidrio perfilado en U con la intención de que trabajaran en conjunto como una sola membrana.

Esto para separarlos como unidades auto portantes, reducir las temperaturas durante el día, hacerla capilla frágil y vulnerable. La construcción fue como se planeó y el experimento resultó un éxito. Con esto se logró un espacio excelentemente ventilado y un juego visual entre el interior y exterior.
El sitio de la capilla fue cuidadosamente elegido entre la enorme área de abundante vegetación. Se eligió ese lugar, ya que no requería remover ninguna planta o árbol existente, es justo bajo enormes árboles de jacarandá, que forman un denso arco sobre la capilla y le proveen de una amplia sombra, reduciendo las temperaturas durante el día. Se quería tener el menor impacto posible en el sitio.
 
La capilla en cuanto a forma es una caja con un techo de dos aguas. Se cubrieron las cuatro fachadas con los perfiles distanciados a 10cm del otro. En la fachada del altar, una cruz delineada fue sustraída del vidrio formando una ventana que mira a los jardines del entorno. La exhuberante vegetación se filtra a través del vidrio de los muros, creando un atractivo y rítmico diálogo entre el ambiente natural y artificial.