>Entrevista a Taller 24

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Taller Veinticuatro es un taller abierto de producción arquitectónica con sede en la Ciudad de México. Esta reciente práctica de arquitectura está compuesta por arquitectos de formaciones académicas y latitudes diversas, que en los últimos años han colaborado en algunas de las oficinas más importantes del país: AKF, AT103, Grinberg-Topelson, TAAU, Esrawe, Rojkind Arquitectos y TEN Arquitectos; desarrollando proyectos de distintas escalas y tipologías.
La singularidad de sus proyectos con una fuerte base conceptual se fundamenta en un proceso de investigación, análisis y crítica que apuesta por “lo real” como regulador estético de sus edificios. 
Paradójicamente su postura tradicional frente a la práctica de la arquitectura ha generado nuevas respuestas a problemas complejos que han sido reconocidas en diversos concursos nacionales e internacionales y se han ganado la publicación en diversas revistas de arquitectura.
Graduarse de la facultad y meterse en el mundo comercial de la arquitectura para muchos supone un momento de crisis tanto de pensamiento como de acción. ¿Cómo les sucedió y afectó este proceso?

T24: Ha sido fundamental la relación entre nosotros, nos conocimos prácticamente en el último semestre de la carrera en el Concurso Alberto J. Pani que selecciona al mejor estudiante de cada una de las 52 escuelas de arquitectura de nuestro país, al concluir nuestro estudios empezamos a colaborar en concursos de arquitectura así que nunca sentimos una transición entre el ámbito académico y el profesional. De pronto los buenos resultados y el reconocimiento de nuestro trabajo nos ha permitido desarrollar proyectos en el mundo real y formalizar nuestros esfuerzos bajo el nombre de un despacho de arquitectura: Taller Veinticuatro.

AM: ¿Qué importancia merecen los concursos de arquitectura en esta etapa? ¿En cuáles participaron?

Fueron muy importantes para nuestra formación intelectual y a la vez representaron una gran oportunidad para comparar nuestra visión con la de otros arquitectos, es interesante conocer las diferentes reacciones arquitectónicas que un problema puede suscitar, es una manera de evaluar y comparar nuestro entendimiento del mundo con otras personas. Dicha comparativa ha ido escalando desde los medios locales-regionales hasta los internacionales, en cierta manera concursar es para nosotros además de un pretexto para desarrollar reflexiones internas un modo de contacto muy cercano con lo otro, los otros. Afortunadamente nuestro trabajo ha sido premiado en el Concurso Internacional Arpafil y el Concurso Internacional Arquine, además de otros por invitación a partir de los cuales hemos podido generar trabajo propio.

AM: La globalidad y masividad de medios, sobretodo internet hace que todo el tiempo estemos informados sobre obras y concursos que acontecen en todo el mundo y resulta inevitable una comparación, al menos silenciosa, con el territorio donde vivimos. ¿Cuál es su mirada sobre la realidad mexicana en comparación con el resto de Latinoamérica?

T24: La arquitectura mexicana es una práctica cuyo significado está muy relacionado con el oficio del arquitecto, con el bien hacer en términos constructivos, históricamente nuestros edificios han sido monumentales y cercanos a la tierra, desde las pirámides prehispánicas hasta la obra de Teodoro González de León o Alberto Kalach.

La cercanía con Estados Unidos ha influenciado notablemente nuestra cultura, al punto que muchos temas que son fundamentales en el cono sur aquí se han dejado de lado, los casos de Chile con sus políticas de recuperación de espacio público, Colombia con su apuesta por infraestructura pública de calidad y Brasil dando continuidad al movimiento moderno son paradigmáticos en este sentido.

A pesar de que las realidades de nuestros países en materia económica, social, histórica y tecnológica es muy estrecha, algo curioso que nos diferencia en la práctica de la arquitectura latinoamericana es la diversidad de aproximaciones arquitectónicas en México, que se desato a partir de la crisis económica de 1994, si bien nuestro gremio no comparte una visión uniforme a lo largo del territorio mexicano y se encuentra un poco alejado de los temas sociales que fueron el centro de la agenda política del México moderno, hoy en día la riqueza y diversidad de posturas ha logrado convivir sanamente y formado una joven democracia, que en pocos años será capaz de generar una arquitectura más reflexiva.

AM: ¿Poseen algún referente?

T24: Podría decirse que toda la historia de la arquitectura es para nosotros un referente, apostamos por la indeterminación como el mejor camino para encontrar respuestas, siempre tratamos de reflexionar desde distintas perspectivas no únicamente desde la arquitectónica, procuramos que nuestro pensamiento nunca sea fijo o determinado, de alguna manera el proceso creativo es muy cercano al pensamiento complejo que describe Edgar Morín. Estamos interesados en las relaciones de la Arquitectura con el arte, la historia, la ciencia, la cultura y en todas aquellas posibilidades no agotadas que se han dejado de lado en las decisiones que han propiciado el mundo en que vivimos.

AM: ¿Podrían definirse como un despacho con un proceso de diseño abierto o cerrado? Es decir ¿se adaptan a cada proyecto en particular o adoptan el proyecto a su proceso de diseño?

T24: Taller Veinticuatro es un taller abierto de producción arquitectónica en varios sentidos, tiene que ver por un lado con la apertura a colaboradores externos, a la indefinición de una postura intelectual y al libre intercambio de ideas. Los proyectos no operan en ninguno de los dos sentidos, el taller se adapta al proyecto, el proyecto se convierte en lo que nosotros queremos y viceversa, aunque hay ciertas líneas de pensamiento que nos interesan lo único constante es la reflexión.

Preferimos no generar ningún discurso ni un punto fijo de exploración, el único punto en común en todos nuestros proyectos es a lo que Valerio Olgiati llama “Arquitectura de la división” siempre partimos de una plática, de una reflexión, nunca empezamos a trabajar si no tenemos una idea clara de lo que queremos lograr y la idea fundamental que habrá de regir el edificio, el proceso de producción es para nosotros un ejercicio mental en el cual todas las partes que conforman un proyecto deben aportar positivamente a la consecución de dicha idea.

AM: ¿Tienen algún proyecto favorito?

T24: Es una pregunta difícil de contestar, hay proyectos importantes para nosotros ya sea por su escala, por las dificultades que enfrentamos en su desarrollo, por que supusieron el descubrimiento de cosas interesantes o bien por el aprendizaje que obtuvimos de ellos. Sin embargo podría decir que el proyecto en turno siempre es nuestro favorito y el más importante. Actualmente estamos trabajando en desarrollos de vivienda en regiones muy diferentes de nuestro país, temas como sustentabilidad, impacto social, espacio público, eficiencia de recursos económicos y energéticos se vuelven fundamentales. Creemos que estos temas deben ser intrínsecos a las soluciones arquitectónicas de nuestra generación por lo cual además de ello esperamos responder a nuevas preguntas como comunicaciones, intercambio con especies vegetales y la experimentación con recursos locales.

AM: ¿Qué podemos esperar de Taller Veinticuatro en el futuro?

Stephen Hawking comentó recientemente que no le interesaba la máquina para viajar al pasado, sino la máquina para viajar al futuro por las dificultades que supone la aceleración de un cuerpo más allá de la velocidad de la luz, compartimos ese gusto por la dificultad y esperamos que en algunos años nuestro taller este suficientemente preparado para responder a las complejas preguntas que la evolución del planeta formula.

Comentario final.

T24: Para nosotros es importante tomar consciencia de la realidad histórica en que vivimos, estar conscientes de la juventud de nuestras naciones y empezar a generar razonamientos propios basados en procesos de análisis y reflexión, la arquitectura latinoamericana debe empezar a formularse nuevas preguntas que vayan más allá de temas como identidad y política, en el momento en que el dejemos de vernos como arquitectos latinoamericanos paradójicamente empezaremos a dar mejores respuestas para nuestro continente.

Taller Veinticuatro está compuesto por los Arquitectos María Graciela López González y Ulises Omar Zúñiga García + Hanni Berenice Paz Herrera, Gabriel De La Torre Mejía, Reynaluz Sánchez Román

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