>Escuela Bancaria y Comercial Querétaro

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Accediendo a través de una plaza parcialmente arbolada, se cruza el umbral del acceso principal y se llega a un patio central cubierto, pero profusamente iluminado con luz natural, que opera como lugar de descanso y distribución, accediendo a través de este último a las áreas de salones, administración, biblioteca, centro de cómputo y cafetería.
A manera de una calle peatonal, delimitada mediante componentes vegetales móviles, se atraviesa el patio principal hasta llegar a la plaza o espacio posterior, que se conecta directamente con la cafetería.
La arquitectura privilegia las formas simples, regulares, materiales aparentes y el detalle, buscando a la vez economía en su construcción y mantenimiento.
La propuesta incorpora elementos sustentables como el aprovechamiento de la luz natural, la reutilización del
agua de lluvia, el tratamiento de las aguas residuales y las dobles fachadas que operan como protección de la incidencia solar, la utilización de lámparas solares en los exteriores, y de última generación -ahorradoras de energía- en los interiores. 

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>AD 11 grupo de arquitectura y diseño

>La publicación online World Architects.com publica en su boletín de noticias no. 4 de 2011 la incorporación del perfil de AD11 Grupo de Arquitectura y Diseño mexicano.
En la presentación del Grupo se lee:
AD11 se identifica con la observación y el análisis de la arquitectura a través de la historia, como un modelo para transformar nuestro tiempo y por lo tanto seguir construyendo el mundo desde una perspectiva de la tradición.
Vemos la negociación como clave para alcanzar una arquitectura coherente entre la estética y el uso. No nos importa mucho la invención, el hecho de que realmente se compromete para corresponder a nuestra época y el contexto de una auténtica creatividad, personalidad y espíritu novedoso. Para AD11 cualquier deseo o necesidad de construir es una oportunidad para transformar, revisar, crear y soñar.”

Entre las obras que se integran al catálogo está
PABELLÓN MÉXICO SHANGAI
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Hay por lo menos dos sujetos que guiaron su investigación. La primera tiene que ver con la forma en que diferentes artistas nacionales y extranjeros han capturado nuestra cultura a través de su trabajo. Personajes como Sergei Eisenstein, Josef Albers y Mathias Goeritz se han preocupado por el rescate de nuestros rasgos culturales. Al igual que muchos artistas mexicanos como Juan Rulfo, Diego Rivera y Luis Barragán.
La segunda se refiere a la recuperación de tres formas tradicionales de la arquitectura mexicana y dos de sus principales características: la pirámide como la forma arquetípica de la arquitectura mexicana con carácter universal, la carretera como un elemento público y urbano que conecta la arquitectura a su paisaje, la porticada del patio, la fuerza y la gravedad y finalmente su liberación a los fenómenos naturales como la luz solar y las relaciones que establece con su paisaje.
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Así es como se genera la idea del Pabellón de México 2009, realizado para le Exposición Universal de Shangai, en China que lograra el 2° lugar en el concurso nacional.
Proyecto Arquitectónico:
Salvador Macías C., Alejandro Guerrero, Margarita Peredo A. Iván Orozco, Christian Delgado, Alejandro Arias.

Experiencia estética: un hotel de Ricardo Legorreta

Experiencia estética: un hotel de Ricardo Legorreta
Ixtapa, además de una playa paradisíaca, es un logro en el aspecto del diseño. Esto se debe al arquitecto Ricardo Legorreta.

Los modernos complejos hoteleros surgen de la planicie cubierta de palmares, esteros y lagunas plagados de fauna salvaje.

En medio de todo este desarrollo turístico lo que predomina es la naturaleza original del lugar, poco perturbada por la presencia humana.
A solo 3 minutos de la zona hotelera de Ixtapa y a solo 10 de Zihuatanejo se encuentra el hotel Las Brisas, en una ubicación que es un verdadero hallazgo: si bien estamos tan cerca de los centros urbanos, desde el hotel solo veremos los cerros y el mar, ya que se ubica en una amplia y solitaria bahía de propiedad privada.
Todos aquellos dispuestos a vivir una experiencia estética muy estimulante, ya no en el área de la belleza natural sino en el arte producido por el hombre, no deben dejar de visitar este lugar, una obra de diseño incomparable a manos del célebre arquitecto mexicano Ricardo Legorreta, mundialmente reconocido como uno de los arquitectos más importantes del país a la par de Barragán.
Cuenta Legorreta que la selección del terreno se hizo desde el mar. “Cuando un hotel tiene una personalidad tan fuerte, la filosofía del proyecto es consecuencia de esa personalidad.
En este caso, el mar imponente, la playa extraordinaria y la montaña fuerte, fueron la base de la idea”.
El hotel sería construido sobre un cerro, frente al mar de cara al atardecer, y el concepto fue que debía adaptarse a la topografía,  a la vegetación, y aprovechar las diferencias de nivel para crear su forma.
Desde el mar veremos que el hotel se ve como la cara de una pirámide.
Aprovechando esta forma, todas las habitaciones cuentan con una terraza cuyo piso es el techo de la habitación de abajo, y gracias a la pendiente, todas las terrazas se abren al cielo abierto.
Muchas habitaciones tienen albercas en la terraza, que se amalgaman en un azul continuo con el océano.
Una de las prerrogativas de Legorreta era construir como si no hubiese construcción, diseñar una forma hueca que permitiera el paso ininterrumpido de la brisa, y las vistas de la selva y el mar.
Cuando caminamos por los enormes corredores abiertos de este hotel, tenemos la certeza de que logró su objetivo.
El edificio en sí, su masa material concreta, no es lo que fascina, sino más bien su organización del vacío, o en otras palabras, su disposición para borrarse en relación al entorno de naturaleza salvaje que lo rodea.
Con techos altísimos y columnas gigantescas como una Notre Dame minimalista y geométrica, el hotel es una construcción monumental que mágica y misteriosamente desaparece en un juego de luces y sombras, permitiendo que lo único que permanece visible sea la selva y el mar alrededor, como cuadros sucesivos enmarcados por inmensos espacios vacíos por donde atraviesa la brisa.
El increíble paisaje de la bahía y la playa enmarcada por árboles milenarios y selva: en una visita al hotel esta es la imagen que mejor se grabará en nuestra memoria, y por lo tanto el triunfo de la idea de Legorreta.
Las habitaciones buscaron ambientarse en el estilo tradicional mexicano con un giro moderno. Lo que predomina es el color y los objetos artesanales de los diferentes rincones del país. Algunas de ellas son pequeños departamentos.
También el solárium es algo único.
Las cuatro albercas cuelgan como terrazas sobre la selva y el mar, confundiéndose con el paisaje, un conjunto de muros, acueductos, techos, fuentes y árboles que ofrecen la oportunidad de tomar el sol, beber, comer y nadar en medio de esculturas y juegos de agua.
Incluso los más insensibles nos sentiremos conmovidos por este sitio, los paisajes que lo circundan y el buen ojo del artista.
El hotel cuenta con 423 habitaciones de lujo con vista al mar, terraza y hamaca, 19 suites con jacuzzi o alberca, 4 habitaciones para discapacitados, 48 habitaciones en el exclusivo piso Brisas Beach Club.

>Centro Cultural – Palacio de Lecumberri, Ciudad de México: at.103

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Centro Cultural – Palacio de Lecumberri, Ciudad de México – at.103
Nuestra propuesta para intervenir y rehabilitar la antigua prisión de Lecumberri, construida en 1886 y que desde 1976 ocupa el Archivo General de la Nación, como un espacio para el estudio y exhibición de los materiales que resguardará el nuevo edificio del Archivo, parte de tres ideas quizás obvias pero que, por lo mismo, había que conjugar de una manera efectiva.

En primer lugar y a escala urbana, asumimos que un edificio público debe ser también, en buena parte, un espacio público. Las condiciones originales de Lecumberri –ser una prisión panóptica construida a las afueras de la ciudad– lo hacían un edificio aislado y vuelto hacia dentro. En relación a la ciudad, pues, pensamos que hay que abrirlo y conectarlo con su entorno. Aprovechando el desnivel que el hundimiento del edificio original ha provocado en relación a las calles que lo rodean, generamos dos niveles distintos y complementarios de ocupación del sitio. Uno totalmente público, al que llamamos nivel parque, desde el cual se puede acceder libremente para recorrer los jardines y espacios abiertos de la antigua prisión, y otro, público pero controlado, al que llamamos nivel ciudad, que desde la banqueta y a través del acceso principal llega al primer piso de las crujías y, mediante un nuevo edificio al centro del patio, que hace las veces de vestíbulo y zona de información, distribuye hacia cada una de las alas del Archivo, organizadas desde las de mayor interés público –como el museo de sitio y la galería de exhibiciones temporales– hasta las de uso más específico –como la biblioteca y las salas de consulta e investigación.

En segundo lugar, entender las condiciones físicas y espaciales del edificio original y, asumiéndolo como patrimonio pero sin monumentalizar su antiguo uso, consolidarlo sin falsearlo. Del edificio se recupera y mantiene aquello que persiste de la estructura original, aprovechando su propia lógica para la nueva intervención. Originalmente las crujías se organizaban a lo largo de un patio abierto, casi una calle, y con unos pasillos ligeros que servían de acceso a las celdas en el primer nivel. En 1976 esos patios fueron techados con una losa de concreto que esta intervención propone eliminar para techarlos sólo parcialmente con una cubierta traslúcida y ligera que mantenga la luminosidad y permita su ocupación. Además se invierte la manera en que funcionaban las pasarelas, dejando vacío donde antes era paso. También se aprovecha la manera diferente como se construyeron los muros de las celdas en los niveles inferior y superior –de piedra el primero y de paneles metálicos en el segundo– para disponer los espacios que requieran mayor continuidad en el primer nivel –donde los paneles pueden retirarse con menores complicaciones estructurales y constructivas– y aquellos que funcionan bien en espacios reducidos colocarlos en la planta baja.
Los dos puntos anteriores se conjugan con el tercero, que ataca el nivel programático. Había que activar al edificio usando al máximo lo existente y construyendo al mínimo. Tanto la estrategia urbana como aquella que se refiere al edificio original, permiten y de cierta manera implican una estrategia programática que redistribuye los usos según su relación con el público, complementándolos con jardines y espacios abiertos total o parcialmente públicos o de acceso controlado o restringido.
En resumen, se mantiene y clarifica la estructura formal del panóptico, sin hacer uso de elementos alegóricos o simbólicos que, aunque sea sin intención, sugieran alguna nostalgia por el uso carcelario y, al mismo tiempo, se busca abrir tanto al edificio como a la institución que cobija, sin poner en riesgo las exigencias de seguridad, para convertirlos en un elemento más del entorno urbano.

Proyecto: Centro Cultural – Palacio de Lecumberri
Arquitectos: at.103 Julio Amezcua + Francisco Pardo
En colaboración con: Alejandro Hernández G., Hugo Sánchez
Colaboradores: Stefan Rasinger, Sigi Arenz, Rodrigo Lugo, Rosa Medrano –
Maqueta: Aaron Rivera, Mauricio Carvajal.
Concurso por invitación – 1er lugar
Ubicación: Ciudad de México, Mexico
Año: 2010

>13 de Septiembre: JSª

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13 de Septiembre - JSª

Proyecto: 13 de Septiembre
Autor: JSª
       Javier Sánchez
Colaboradores: Juan Reyes, Iris Sosa, Mariana Mas, María Elena Reyes
Localización: Ciudad de México, México
Superficie Construcción: 4,300m2
Proyecto: 2004
Construcción: Waldo Higuera, Hugo Rivera
Premios: 2004.Medalla de Plata en la VIII Bienal de Arquitectura Mexicana
Fotografía: Luis Gordoa, Tomas Casademunt, Jair Navarrete
El proyecto recicla un antiguo almacén sindical para convertirlo en pequeñas viviendas de 56 m2 que cuentan con doble altura.

13 de Septiembre - JSª 

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La intervención en el edificio se da en el patio que se logra al cortar las losas del edificio original. A través del patio se accede a las viviendas en diferentes niveles a través de puentes y escaleras.
13 de Septiembre - JSª
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El patio es el lugar en donde se lee la dimensión del edificio original y se genera un lugar comunitario.
13 de Septiembre - JSª
13 de Septiembre - JSª

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>Colocan la primera piedra del proyecto "Centro Bicentenario" en Culiacán, Sinaloa.

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El pasado 20 de enero, en el Desarrollo Tres Ríos de la ciudad de Culiacán, empresarios, autoridades estatales y municipales y socios del proyecto, asistieron al evento de colocación de la primera piedra de Centro Bicentenario.

De imponente arquitectura, Centro Bicentenario será una obra emblemática para Culiacán. Su diseño vanguardista y de primer mundo será el espacio ideal para convertirse en la plataforma de crecimiento de quienes decidan formar parte de él.

Centro Bicentenario en Culiacán : © Arditti + RDT Arquitectos
Proyecto Centro Bicentenario en Culiacán
 

Entre las muchas características innovadoras del edificio, podemos mencionar una enorme cantidad de detalles orientados al cuidado del medio ambiente, así como a la seguridad de sus ocupantes, aspectos que lo hacen único en su tipo. Entre las tecnologías que se contempla incorporar se encuentran las que optimizan el uso del agua y la energía.

Ante todo, Centro Bicentenario es una excelente oportunidad de inversión para la comunidad empresarial. Cuenta con una ubicación estratégica, en la zona de mayor plusvalía y desarrollo de Culiacán, con vista al Río Humaya y cerca de importantes corporativos, universidades y desarrollos de vivienda residencial.

El proyecto a realizarse en un período de 24 meses, Centro Bicentenario colocará a Culiacán en una posición de privilegio entre las ciudades intermedias del país, gracias su mayor capacidad de atraer negocios. La obra generará alrededor de 400 empleos directos y 2 mil indirectos.

Centro Bicentenario en Culiacán : © Arditti + RDT Arquitectos
Proyecto Centro Bicentenario en Culiacá
  Participan esta emblemática obra el Grupo CAABSA –empresa desarrolladora de proyectos inmobiliarios de gran renombre a nivel nacional-, Arditti + RDT Arquitectos, que son los responsables del diseño de este proyecto, y el grupo local de inversionistas, jóvenes empresarios con gran visión.

Entre los tres, han formado un equipo de alta capacidad creativa y ejecutiva, lo que garantiza el éxito de Centro Bicentenario.

>Entrevista a Taller 24

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Taller Veinticuatro es un taller abierto de producción arquitectónica con sede en la Ciudad de México. Esta reciente práctica de arquitectura está compuesta por arquitectos de formaciones académicas y latitudes diversas, que en los últimos años han colaborado en algunas de las oficinas más importantes del país: AKF, AT103, Grinberg-Topelson, TAAU, Esrawe, Rojkind Arquitectos y TEN Arquitectos; desarrollando proyectos de distintas escalas y tipologías.
La singularidad de sus proyectos con una fuerte base conceptual se fundamenta en un proceso de investigación, análisis y crítica que apuesta por “lo real” como regulador estético de sus edificios. 
Paradójicamente su postura tradicional frente a la práctica de la arquitectura ha generado nuevas respuestas a problemas complejos que han sido reconocidas en diversos concursos nacionales e internacionales y se han ganado la publicación en diversas revistas de arquitectura.
Graduarse de la facultad y meterse en el mundo comercial de la arquitectura para muchos supone un momento de crisis tanto de pensamiento como de acción. ¿Cómo les sucedió y afectó este proceso?

T24: Ha sido fundamental la relación entre nosotros, nos conocimos prácticamente en el último semestre de la carrera en el Concurso Alberto J. Pani que selecciona al mejor estudiante de cada una de las 52 escuelas de arquitectura de nuestro país, al concluir nuestro estudios empezamos a colaborar en concursos de arquitectura así que nunca sentimos una transición entre el ámbito académico y el profesional. De pronto los buenos resultados y el reconocimiento de nuestro trabajo nos ha permitido desarrollar proyectos en el mundo real y formalizar nuestros esfuerzos bajo el nombre de un despacho de arquitectura: Taller Veinticuatro.

AM: ¿Qué importancia merecen los concursos de arquitectura en esta etapa? ¿En cuáles participaron?

Fueron muy importantes para nuestra formación intelectual y a la vez representaron una gran oportunidad para comparar nuestra visión con la de otros arquitectos, es interesante conocer las diferentes reacciones arquitectónicas que un problema puede suscitar, es una manera de evaluar y comparar nuestro entendimiento del mundo con otras personas. Dicha comparativa ha ido escalando desde los medios locales-regionales hasta los internacionales, en cierta manera concursar es para nosotros además de un pretexto para desarrollar reflexiones internas un modo de contacto muy cercano con lo otro, los otros. Afortunadamente nuestro trabajo ha sido premiado en el Concurso Internacional Arpafil y el Concurso Internacional Arquine, además de otros por invitación a partir de los cuales hemos podido generar trabajo propio.

AM: La globalidad y masividad de medios, sobretodo internet hace que todo el tiempo estemos informados sobre obras y concursos que acontecen en todo el mundo y resulta inevitable una comparación, al menos silenciosa, con el territorio donde vivimos. ¿Cuál es su mirada sobre la realidad mexicana en comparación con el resto de Latinoamérica?

T24: La arquitectura mexicana es una práctica cuyo significado está muy relacionado con el oficio del arquitecto, con el bien hacer en términos constructivos, históricamente nuestros edificios han sido monumentales y cercanos a la tierra, desde las pirámides prehispánicas hasta la obra de Teodoro González de León o Alberto Kalach.

La cercanía con Estados Unidos ha influenciado notablemente nuestra cultura, al punto que muchos temas que son fundamentales en el cono sur aquí se han dejado de lado, los casos de Chile con sus políticas de recuperación de espacio público, Colombia con su apuesta por infraestructura pública de calidad y Brasil dando continuidad al movimiento moderno son paradigmáticos en este sentido.

A pesar de que las realidades de nuestros países en materia económica, social, histórica y tecnológica es muy estrecha, algo curioso que nos diferencia en la práctica de la arquitectura latinoamericana es la diversidad de aproximaciones arquitectónicas en México, que se desato a partir de la crisis económica de 1994, si bien nuestro gremio no comparte una visión uniforme a lo largo del territorio mexicano y se encuentra un poco alejado de los temas sociales que fueron el centro de la agenda política del México moderno, hoy en día la riqueza y diversidad de posturas ha logrado convivir sanamente y formado una joven democracia, que en pocos años será capaz de generar una arquitectura más reflexiva.

AM: ¿Poseen algún referente?

T24: Podría decirse que toda la historia de la arquitectura es para nosotros un referente, apostamos por la indeterminación como el mejor camino para encontrar respuestas, siempre tratamos de reflexionar desde distintas perspectivas no únicamente desde la arquitectónica, procuramos que nuestro pensamiento nunca sea fijo o determinado, de alguna manera el proceso creativo es muy cercano al pensamiento complejo que describe Edgar Morín. Estamos interesados en las relaciones de la Arquitectura con el arte, la historia, la ciencia, la cultura y en todas aquellas posibilidades no agotadas que se han dejado de lado en las decisiones que han propiciado el mundo en que vivimos.

AM: ¿Podrían definirse como un despacho con un proceso de diseño abierto o cerrado? Es decir ¿se adaptan a cada proyecto en particular o adoptan el proyecto a su proceso de diseño?

T24: Taller Veinticuatro es un taller abierto de producción arquitectónica en varios sentidos, tiene que ver por un lado con la apertura a colaboradores externos, a la indefinición de una postura intelectual y al libre intercambio de ideas. Los proyectos no operan en ninguno de los dos sentidos, el taller se adapta al proyecto, el proyecto se convierte en lo que nosotros queremos y viceversa, aunque hay ciertas líneas de pensamiento que nos interesan lo único constante es la reflexión.

Preferimos no generar ningún discurso ni un punto fijo de exploración, el único punto en común en todos nuestros proyectos es a lo que Valerio Olgiati llama “Arquitectura de la división” siempre partimos de una plática, de una reflexión, nunca empezamos a trabajar si no tenemos una idea clara de lo que queremos lograr y la idea fundamental que habrá de regir el edificio, el proceso de producción es para nosotros un ejercicio mental en el cual todas las partes que conforman un proyecto deben aportar positivamente a la consecución de dicha idea.

AM: ¿Tienen algún proyecto favorito?

T24: Es una pregunta difícil de contestar, hay proyectos importantes para nosotros ya sea por su escala, por las dificultades que enfrentamos en su desarrollo, por que supusieron el descubrimiento de cosas interesantes o bien por el aprendizaje que obtuvimos de ellos. Sin embargo podría decir que el proyecto en turno siempre es nuestro favorito y el más importante. Actualmente estamos trabajando en desarrollos de vivienda en regiones muy diferentes de nuestro país, temas como sustentabilidad, impacto social, espacio público, eficiencia de recursos económicos y energéticos se vuelven fundamentales. Creemos que estos temas deben ser intrínsecos a las soluciones arquitectónicas de nuestra generación por lo cual además de ello esperamos responder a nuevas preguntas como comunicaciones, intercambio con especies vegetales y la experimentación con recursos locales.

AM: ¿Qué podemos esperar de Taller Veinticuatro en el futuro?

Stephen Hawking comentó recientemente que no le interesaba la máquina para viajar al pasado, sino la máquina para viajar al futuro por las dificultades que supone la aceleración de un cuerpo más allá de la velocidad de la luz, compartimos ese gusto por la dificultad y esperamos que en algunos años nuestro taller este suficientemente preparado para responder a las complejas preguntas que la evolución del planeta formula.

Comentario final.

T24: Para nosotros es importante tomar consciencia de la realidad histórica en que vivimos, estar conscientes de la juventud de nuestras naciones y empezar a generar razonamientos propios basados en procesos de análisis y reflexión, la arquitectura latinoamericana debe empezar a formularse nuevas preguntas que vayan más allá de temas como identidad y política, en el momento en que el dejemos de vernos como arquitectos latinoamericanos paradójicamente empezaremos a dar mejores respuestas para nuestro continente.

Taller Veinticuatro está compuesto por los Arquitectos María Graciela López González y Ulises Omar Zúñiga García + Hanni Berenice Paz Herrera, Gabriel De La Torre Mejía, Reynaluz Sánchez Román